Era un 18 de enero y el sol brillaba alto. Hacía calor, y se andaba por la calle sin abrigo. Si me hubieran preguntado habría dicho que era primavera. Incluso los árboles parecían creer estar recubiertos de flores y bailaban sus ramas en la suave brisa, alegrándose.
Cómo no sonreir un día de esos, cómo no pensar que el mundo es bello, a pesar de todo.
Era enero, pero el mundo se puso de acuerdo para ser primavera. En mi opinión, el mundo se puso de acuerdo para despedir como se merecía a mi abuela.
Adiós...adiós,
te recordaré siempre.
lunes, enero 19, 2009
miércoles, diciembre 31, 2008
Un año queda atrás. Permanecerá en la memoria y en la carne. Las experiencias y vivencias que trajo se pegan en tu persona para continuar contigo el nuevo año que viene; y son permanentes, como una cicatriz que simboliza tus guerras y alegrías, tus sueños, encuentros y desencuentros, aventuras, esperanzas, cambios, reelaboraciones, pensamientos...
Algunos años, antes de pedir el último deseo, antes de comer la última uva, te soprendes sonriendo. La expectativa del futuro viene impregnada desde el comienzo por un fondo de tranquilidad y felicidad; las que te ha regalado el año que se va.
A veces te sientes tentado de pedir una repetición: "una vez más, por favor", "otra vez, dámelo otra vez". Y entonces te das cuenta de que, a pesar de saber que te has equivocado en muchas cosas, que has sufrido a veces, que otras perdiste de vista toda dirección..., a pesar de eso, lo has hecho bien.
Recuerdo ahora todas esas cosas, pero me pesan más todas las otras que hacen que, al final, la balanza se equilibre. Personas inolvidables, experiencias renovadoras, decisiones, perspectivas nuevas.
Mucho de esto se lo debo a unos pocos compañeros de viaje. Ellos saben quiénes son; trozos de mí ya no me pertenecen, decidí compartirlos con ellos, y nunca he estado tan conforme en un regalo. Espero haber contribuído a hacer de su año uno en el que en el último segundo se escapa la sonrisa.
Sólo me queda decir: "otra vez, por favor". Pero diferente, como no puede más que ser.
Algunos años, antes de pedir el último deseo, antes de comer la última uva, te soprendes sonriendo. La expectativa del futuro viene impregnada desde el comienzo por un fondo de tranquilidad y felicidad; las que te ha regalado el año que se va.
A veces te sientes tentado de pedir una repetición: "una vez más, por favor", "otra vez, dámelo otra vez". Y entonces te das cuenta de que, a pesar de saber que te has equivocado en muchas cosas, que has sufrido a veces, que otras perdiste de vista toda dirección..., a pesar de eso, lo has hecho bien.
Recuerdo ahora todas esas cosas, pero me pesan más todas las otras que hacen que, al final, la balanza se equilibre. Personas inolvidables, experiencias renovadoras, decisiones, perspectivas nuevas.
Mucho de esto se lo debo a unos pocos compañeros de viaje. Ellos saben quiénes son; trozos de mí ya no me pertenecen, decidí compartirlos con ellos, y nunca he estado tan conforme en un regalo. Espero haber contribuído a hacer de su año uno en el que en el último segundo se escapa la sonrisa.
Sólo me queda decir: "otra vez, por favor". Pero diferente, como no puede más que ser.
martes, diciembre 23, 2008
Philly
Es curioso como extendemos nuestros sentimientos hasta que son capaces de adherirse a las piedras. La evocación de un recuerdo que despierta una emoción dura es suficiente para atarnos a las cosas más insignificantes y vanales. Pero a la vez es bonito, y desconcertante. Esta ciudad se viene conmigo, de algún modo, de vuelta a casa.
La echaré de menos a pesar de que en ella sólo quedan ya para mí piedras.
La echaré de menos a pesar de que en ella sólo quedan ya para mí piedras.
jueves, diciembre 18, 2008
American insights
Ella pensaba que vivía bien. Al menos, pensaba que no era pobre. Cogía el autobús todas las mañanas a las 7 dirección downtown y se dirigía a su jornada de 10 horas en la tienda. Durante el trayecto pensaba, bebía su batido de fresa bajo en calorías (aunque ella sabía que no lo era realmente), se limpiaba la suciedad acumulada debajo de las uñas. Llevaba el uniforme en una bolsa de plástico de una tienda de marca; todo el mundo llevaba bolsas con símbolos de marcas, pero nadie en ese autobús llevaba nada de valor dentro. La tenía desde el año pasado, de una vez que la tienda hizo un 70% de descuento. La guardadaba en un cajón de la cocina con el resto de bolsas del mismo tipo. Una pequeña colección. Elegía la bolsa dependiendo del día, del tiempo, del humor. Pero dentro siempre llevaba el uniforme.
Iba abrigada, demasiado. Dos pares de calcetines, guantes, bufanda, gorro, un abrigo muy grande, muy viejo. No se depilaba, nunca, ninguna parte de su cuerpo.
La gente en el autobús no hablaba, no se miraba...tenían la vista fijada en el infinito de la avenida que cruzaba la ciudad. La mayoría olía a nada, u olía mal. No perfumes en ese autobús. La mayoría tenían los dientes y las uñas amarillos, comían mal, dormían en colchones viejos, en casas viejas.
Su cortesía era un signo de obligación, de disimulo. Si no fueran corteses tendrían que decir lo que pensaban, tendrían que preguntar por qué vivían así, por qué de ese modo, por qué todos, del mismo color, en la misma parte de la ciudad. Por qué ella no iba al médico desde hacía 12 años; ya ni se acordaba de preguntárselo, pero está claro que le dolía un pulmón. Pero ese país no estaba preparado para contestar, y nadie sabía cómo hacer esas preguntas. Preguntas indiscretas, maleducadas, en el país más avanzado del mundo, en la tierra de la abundancia. Así que ella no preguntaba, en realidad nunca se le ocurrió hacerlo.
Pero ella pensaba que no era pobre, porque no vivía en la calle.
Iba abrigada, demasiado. Dos pares de calcetines, guantes, bufanda, gorro, un abrigo muy grande, muy viejo. No se depilaba, nunca, ninguna parte de su cuerpo.
La gente en el autobús no hablaba, no se miraba...tenían la vista fijada en el infinito de la avenida que cruzaba la ciudad. La mayoría olía a nada, u olía mal. No perfumes en ese autobús. La mayoría tenían los dientes y las uñas amarillos, comían mal, dormían en colchones viejos, en casas viejas.
Su cortesía era un signo de obligación, de disimulo. Si no fueran corteses tendrían que decir lo que pensaban, tendrían que preguntar por qué vivían así, por qué de ese modo, por qué todos, del mismo color, en la misma parte de la ciudad. Por qué ella no iba al médico desde hacía 12 años; ya ni se acordaba de preguntárselo, pero está claro que le dolía un pulmón. Pero ese país no estaba preparado para contestar, y nadie sabía cómo hacer esas preguntas. Preguntas indiscretas, maleducadas, en el país más avanzado del mundo, en la tierra de la abundancia. Así que ella no preguntaba, en realidad nunca se le ocurrió hacerlo.
Pero ella pensaba que no era pobre, porque no vivía en la calle.
martes, agosto 19, 2008
Te digo:
Have you reckon´d a thousand acres much? have you reckon´d the earth much?
Have you practis´d so long to learn to read?
Have you felt so proud to get at the meaning of poems?
Stop this day and night with me and you shall posses the origin of all poems,
You shall posses the good of the earth and sun, (there are millions suns left,)
You shall no longer take things at second or third hand, nor look through the eyes of the dead, nor feed on the spectres in books,
You shall not look through my eyes either, nor take things from me
You shall listen to all sides and filter them from yourself.
Walt Whitman, Song of Myself, 30-37.
Y me lo estoy diciendo a mí.
Have you reckon´d a thousand acres much? have you reckon´d the earth much?
Have you practis´d so long to learn to read?
Have you felt so proud to get at the meaning of poems?
Stop this day and night with me and you shall posses the origin of all poems,
You shall posses the good of the earth and sun, (there are millions suns left,)
You shall no longer take things at second or third hand, nor look through the eyes of the dead, nor feed on the spectres in books,
You shall not look through my eyes either, nor take things from me
You shall listen to all sides and filter them from yourself.
Walt Whitman, Song of Myself, 30-37.
Y me lo estoy diciendo a mí.
martes, agosto 05, 2008
La nueva mirada desde la web cam
Un extraño fenómeno, altamente significativo, apareció en la vida del hombre como consecuencia del avance de las comunicaciones. Uno que nos permite, en vivo y en directo, live, llevar a cabo un acto que hasta el momento sólo nos era accesible de forma burda y rudimentaria. Y me refiero a la web cam y su efecto renovador en comparación con la imagen reflejada en el espejo. Existe un revelador esquema según el cuál el sujeto sólo es capaz de verse tal y cómo el otro le ve gracias al filtro de dos espejos. Por supuesto, este punto de vista no es de ninguna manera privilegiado, pues, como todo lector de Lacan -o de sus discípulos- sabe, finalmente hemos de pagar el precio de ver en el espejo las cosas no tal y como son, sino tal y como quedan después de este doble reflejo (el jarrón volcado del revés lo vemos finalmente en su posición correcta después del doble reflejo de un espejo cócavo y otro normal); esto implica que la realidad, tal y como es vista por el sujeto, es siempre imperfecta, siempre le falta algo. Retomando el asunto del sujeto, esta doble imagen en el espejo es necesaria, pues supone la reconciliación del sujeto consigo mismo, que es capaz de verse y pensarse a la vez (es decir, es capaz de considerarse sujeto y objeto-sujeto) y además lleva consigo adherida la imagen del mundo alrededor que permite al sujeto contemplar el mundo como totalidad y no como suma de individualidades contingentes (es decir, permite la ciencia). Como decía anteriormente, la web cam se presenta, en todo este entramado, casi como un objeto obsceno, pero no por su carácter pierde la teoría del espejo su validez. Es una queja sistemática de aquella persona que habla contigo mientras la cam está conectada, que dejes de mirar la pantalla y mires a la cam para que ella pueda verte de frente, como en una conversación. Pero la tendencia del sujeto es la de mirar instintivamente a la pantalla donde aparece la imagen que la cam está ofreciendo de él al otro. La fascinación de mirarse uno mismo tal y como el otro le está viendo no ha sido nunca tan cierta como con este aparato a través del cuál, no sólo uno mismo se ve como el "otro" le ve en el mundo real y de nuevo gracias a un doble reflejo (el de la cámara que luego se refleja en la pantalla) sino que además hay efectivamente un otro viendo exactamente esa imagen en su pantalla del ordenador; un otro que no se encuentra físicamente al lado reflejándose y que, de este modo, confiere a la imagen un rasgo de objetividad, nos vemos como cualquiera nos vería. La proximidad entre las visiones de los dos sujetos es absoluta para el que se graba en su pantalla del ordenador, y si a esto le añadimos una doble cam, una por cada sujeto que está conversando, el resultado es ni más ni menos que cuatro sujetos. Dos pensantes, dos sujeto-sujeto/objeto. En estos momentos es casi imposible evitar que cada uno de los conversadores esté manteniendo un diálogo con su propia imagen en la pantalla, relegando al otro al puesto de tercer miembro, casi prescindible. La atracción de dialogar con tu yo-otro que aparece en el universo del "otro" es irresistible, y más teniendo en cuenta la lejanía del tercer sujeto (el otro sujeto real) que, a causa del mismo fenómeno de duplicidad (su cámara web y nuestra pantalla) aparece, al contrario que la imagen propia, como doblemente alejado. La atención se disipa cuando lo que estamos acostumbrados a ver se repite, pero no ocurre así cuando lo que se nos ofrece es un espectáculo privilegiado al espacio del otro cuyos protagonistas somos nosotros. De manera obscena, decía, la cam nos da acceso por primera ver a un yo que no sólo aparece en el espacio, sino en el tiempo, es decir, vivo. Es como contemplar la verdad de lo orgánico, la causalidad de los miembros, mostrada en la pantalla y personificada en uno mismo. Como echar un vistazo al origen del universo. Uno en el que cada uno que mira aparece en calidad de creador, de dios, de ponedor del propio cuerpo. Quizá la imagen más cercana a la actividad de la ciencia, en la que el experimentador posee a sus espaldas o al alcance de su mano el material original que aparece en la pantalla de visión compartida -que posee rasgos de vitalidad- pero sin embargo no puede ver ambos materiales al mismo tiempo. El único objeto real es el propio yo; pero el que queda más allá de la pantalla, el que contempla, también adquiere un cariz fantasmático, de desaparición, ante la imagen móvil del ordenador. Una mirada obcena, voyeurista, es la que nos permite la web cam. Sin embargo, como no, todo juego de espejos refleja algo que no está completo, que está del revés, que es "falso". En este caso destaca como elemento principal -quedando también los otros propios del espejo- el hecho de que el espacio en el que nos vemos ni siquiera refleja la habitación que queda detrás, sino que está construido sobre un vacío, reflejado en un elemento que aparece como independiente, el universo virtual -con todas las implicaciones filosóficas del término- que se pretende mundo nuevo. No es de extrañar, pues, que el hombre quiera explorar y vivir en ese mundo. Ahora bien ¿duplicamos de este modo la falta original, o por fin tenemos una herramienta apropiada para interpretarnos?
viernes, julio 18, 2008
De la cosa en sí al Falo
¿Cómo es posible que la inocente y solitaria cosa en sí se convirtiera en el horribe Falo?
Según Melanie Klein esto sucede a través de la mujer, más exactamente a través de la madre. El oscuro complejo o trauma de castración deviene el resultado de la percepción del pene dentro de la madre; de modo que la inocente y nutritiva hembra pasa de ser condiderada la fuente "dudosa" de alimento a convertirse en la amenazadora portadora de un gran falo orgánico. De aquí la creación de la mujer con pene tan controvertida en el psicoanálisis, y fuente de tantos y tantos impulsos agresivos por parte del niño; y, de paso, la identificación de la incompletud originaria, o trauma insalvable, con el gran Falo imposible, o lo Real.
Ahora bien, esta realidad inalcanzable e indefinible tiene su origen en la inocua cosa en sí. Residuo enigmático para el sujeto, que al mismo tiempo garantiza su permanecia cuerda (objetiva) en el mundo, la cosa en sí kantiana sólo aparecería en el mundo "simbólico" a través de la articulación de un enunciado propiciado por el acceso a lo sublime, esto a través de un sentimiento común que vendría a identificarse en última instancia con la capacidad a priori de lenguaje. Este acceso de lo no-"real" al lenguaje, y más concretamente a la vida política y ética se planeta siempre en la forma de un avance positivo para el género humano. Lo Real, por tanto, se consideraría el pozo sin fondo de donde el hombre extrae sus enunciados de bondad. Pero lo cierto es que la cosa en sí no sólo tiene esta amable cara. El imperativo Categórico guarda una oscura relación con el trauma, el padre, y, ya que estamos, el Falo. ¿Pues quién si no le da voz al mandato? Escondido en lo más profundo de la Gewissen kantiana se encuentra, no sólo ese superyó restrictivo que ordena según el status quo, sino también el conocedor de los impulsos oscuros. El portador de la gran evidencia de que el sujeto moral no podrá ser nunca completo, ni para lo bueno, ni para lo malo. El límite de la incompletud subjetual se hace manifiesto a través de esa voz lejana, para nada simple, que advierte al yo de las limitaciones de la reflexión consciente.
Es evidente que Kant era un optimista, pues planteado de esta manera los cambios políticos y éticos sólo tienen una dirección, y la reflexión sólo alcanza hasta el nuevo status quo adapatada a los mismos. De haber sido firmemente conservada esta creencia nos encontraríamos cada vez más cerca del mejor de los mundos posibles imaginados por el plumoso Leibniz; pero lo cierto es que la manifestación de la cosa en sí no espera a una articulación consciente, sino que se presenta de manera inesperada sin respetar la voluntad de nadie, cambiando el campo de lo lingüísticamente accesible, y, de paso, de sus posibles nuevas enunciaciones. De ahí la importancia sobre el estudio del elemento reprimido a través de sus sublimaciones visibles (véase la democracia entre una de ellas).
Es bien cierto que Kant intuyó e intentó conservar el fondo indeterminado e inacabado del elemento desconocido al formular sus imperativos hipotéticos. Y que ideó la forma de conservar al sujeto en su integridad psíquica capaz de adaptarse a los cambios inesperados mediante la formulación de los deberes perfectos.
Lo que no pensó Kant jamás es que este maternal mundo objetivo fuera a esconder en sus entrañas la polla gigante que nos iba a joder a todos cuando menos lo esperamos. ¿O sí?
Según Melanie Klein esto sucede a través de la mujer, más exactamente a través de la madre. El oscuro complejo o trauma de castración deviene el resultado de la percepción del pene dentro de la madre; de modo que la inocente y nutritiva hembra pasa de ser condiderada la fuente "dudosa" de alimento a convertirse en la amenazadora portadora de un gran falo orgánico. De aquí la creación de la mujer con pene tan controvertida en el psicoanálisis, y fuente de tantos y tantos impulsos agresivos por parte del niño; y, de paso, la identificación de la incompletud originaria, o trauma insalvable, con el gran Falo imposible, o lo Real.
Ahora bien, esta realidad inalcanzable e indefinible tiene su origen en la inocua cosa en sí. Residuo enigmático para el sujeto, que al mismo tiempo garantiza su permanecia cuerda (objetiva) en el mundo, la cosa en sí kantiana sólo aparecería en el mundo "simbólico" a través de la articulación de un enunciado propiciado por el acceso a lo sublime, esto a través de un sentimiento común que vendría a identificarse en última instancia con la capacidad a priori de lenguaje. Este acceso de lo no-"real" al lenguaje, y más concretamente a la vida política y ética se planeta siempre en la forma de un avance positivo para el género humano. Lo Real, por tanto, se consideraría el pozo sin fondo de donde el hombre extrae sus enunciados de bondad. Pero lo cierto es que la cosa en sí no sólo tiene esta amable cara. El imperativo Categórico guarda una oscura relación con el trauma, el padre, y, ya que estamos, el Falo. ¿Pues quién si no le da voz al mandato? Escondido en lo más profundo de la Gewissen kantiana se encuentra, no sólo ese superyó restrictivo que ordena según el status quo, sino también el conocedor de los impulsos oscuros. El portador de la gran evidencia de que el sujeto moral no podrá ser nunca completo, ni para lo bueno, ni para lo malo. El límite de la incompletud subjetual se hace manifiesto a través de esa voz lejana, para nada simple, que advierte al yo de las limitaciones de la reflexión consciente.
Es evidente que Kant era un optimista, pues planteado de esta manera los cambios políticos y éticos sólo tienen una dirección, y la reflexión sólo alcanza hasta el nuevo status quo adapatada a los mismos. De haber sido firmemente conservada esta creencia nos encontraríamos cada vez más cerca del mejor de los mundos posibles imaginados por el plumoso Leibniz; pero lo cierto es que la manifestación de la cosa en sí no espera a una articulación consciente, sino que se presenta de manera inesperada sin respetar la voluntad de nadie, cambiando el campo de lo lingüísticamente accesible, y, de paso, de sus posibles nuevas enunciaciones. De ahí la importancia sobre el estudio del elemento reprimido a través de sus sublimaciones visibles (véase la democracia entre una de ellas).
Es bien cierto que Kant intuyó e intentó conservar el fondo indeterminado e inacabado del elemento desconocido al formular sus imperativos hipotéticos. Y que ideó la forma de conservar al sujeto en su integridad psíquica capaz de adaptarse a los cambios inesperados mediante la formulación de los deberes perfectos.
Lo que no pensó Kant jamás es que este maternal mundo objetivo fuera a esconder en sus entrañas la polla gigante que nos iba a joder a todos cuando menos lo esperamos. ¿O sí?
jueves, junio 26, 2008
Cuando abrió los ojos se encontró suspendida del alfeizar de una ventana, a 20 metros de altura. Oía ruidos dentro de la casa. Pero nadie salía a rescatarla. Escuchaba frases de consuelo, de ánimo, promesas futuras de que irían a rescatarla, no decían cuándo. Las frases no decían su nombre, pero ella esperaba paciente una mano firme que la izara de nuevo hacia el interior del edificio. Siguió allí, colgada, esperando escuchar acercarse los pasos que anunciarían el final de la agonía. Se le clavaban cascotes de yeso en los dedos, tenía las manos moradas de hacer fuerza para no caer. Las gotas de sudor caían al vacío, evaporándose en el camino. El pánico se había instalado en sus articulaciones, apenas se movía. Seguía oyendo aquellas frases. Espaciadas; en ocasiones muy cerca, otras apenas escuchaba un murmullo. Las muecas de felicidad se sucedían a las de desesperación. Entonces miró hacia abajo; 20 metros, un suicidio. Miró fijamente el cemento, pudo vislumbrar las ondas de calor que desprendía el asfalto. No quería, no quería. Siguió mirando; una mirada infinita. Atravesó el firme con el pensamiento, se lo imaginó blando, deseable, amigo. En un último gesto de amor giró el rostro hacia la ventana; oía aún las voces, apagadas, encantadoras, evocadoras de recuerdos de paseos verdes en países lejanos. Y se soltó.
miércoles, junio 18, 2008
Nada
Ya no recuerdo nada. La bola gelatinosa instalada en mi cerebro protege mis neuronas de la polución sentimental que las acecha. Pero ya no recuerdo nada. No sé si alguna vez ocurrió o si quiero que ocura de nuevo. No me acuerdo de mi nombre en clave. No recuerdo la contraseña, ni el baile de acceso. No recuerdo quién era mi confidente. Una indiferencia de imágenes, vacía y profunda, se ha instalado al otro lado del muro al que no llega la luz ni el olor de la memoria. Sé que una vez me pasó algo, porque ahora me duele. Sin el dolor lo único que quedaría de mí sería un cuerpo inerte; sólo instintos y conocimientos frívolos. Pasará, y no lo recordaré, no podré hacerlo, porque ya no recuerdo nada.
viernes, enero 12, 2007
Un amigo, nada nuevo-él, el amigo-me ha recomendado, como terapia a seguir ante la monstruosidad de lo cotidiano, que vuelva a escribir en el blog. Algo debe de saber él a este respecto porque si no no me lo habría recomendado, aunque no estoy segura de que lo hiciera de nuevo si le hicieran apostar un dedo del pie a que esta iba a ser la solución a mis problemas. Así que, ante tal incertidumbre ante mi curso de acción, y más bien porque no encuentro otra solución mejor, me decido a intertar escribir algo con sentido. Como si el sentido de lo que dijera tuviera algo que ver en todo este asunto! Y en lugar de tratar de analizar cualquier tema estrella de los blogs parece que me estoy inclinando por destrozar mi interioridad en unos párrafos. Perdón, este es otro tema estrella en los blogs. La falta de costumbre. Y hay algo además que me inquieta en este asunto y es que parece que esté deprimida, y creo que no es el caso, o simplemente no es el caso; porque supongo que si de depresiones se trata lo indispensable es creérselo, y no sé si me lo creo. Quizás si me lo confirmara alguien...pero dudo de que ni aún así fuera este el caso. Deshechada pues la depresión como motivo literario -jua jua-me temo que no encuentro nada en lo que basarme más que en la incontiencia espacio-temporal en la que me encuentro. Incontinencia porque parece que ni el tiempo ni el espacio se corresponden perfectamente con lo que a mí me gustaría que fuesen. Lo cual, por cierto, podría acabar con la teoría de la relatividad -al menos con la sentimental-; pero esto es demasiado para mí ahora mismo que me hallo en mi tiempo y espacio indeseados e indefinidos. Pero acaba de dar sentido a un sinsentido, que al menos tendrá fecha y lugar de emisión. Y creo que ya he acabado.
martes, octubre 03, 2006
viernes, septiembre 08, 2006
No hay nada más triste en este mundo que comerte un caramelo y estar ocho días después contando todavía que te comiste el caramelo. Nada más triste. Así que no voy a hablar de mis tristes agujetas producto de mi ir al gimnasio después de dos años (o más) sin hacer nada de deporte, y pagaría porque la gente dejara de contarme una y otra vez que se ha comido un caramelo. Feliz vuelta al cole! y que a nadie se le atraganten las bolas de chicle por favor:)
miércoles, julio 26, 2006
Tenemos una idea romántica de todo. Del amor, de la amistad, de los paisajes en los que vamos a pasar las vacaciones. Por supuesto, la idea romántica se queda en idea, y ya está. Tenemos que enfrentarnos a la cruda realidad, ésa en la que la otra persona tiene una idea muy diferente de lo que es romántico, ésa en la que tu amigo no cree que seas su amiga o no sabe lo que es eso, ésa en la que tienes delante la tierra de la foto y por mucho que guiñes los ojos o mires de lado no acaba de ser igual, le falta algo. A veces es simplemente que la idea es una tontería, producto de un machacante marketing que nos impele a tener deseos irrealizables que nos obligan a probarlo todo sabiendo que nunca nos satisfará nada; a veces es una visión distorsionada de la realidad la que no nos deja disfrutar de la realidad misma. Sea lo que sea parece que el romanticismo, en general, se nos escapa; y siempre queda la pregunta -por otra parte la pregunta más propia del hombre- ¿no podría ser mejor, más bonito, más gratificante?La nostalgia es un sentimiento que convierte las cosas en románticas, pero con el incoveniente de que esas cosas forman parte del pasado. Para el presente ¿qué cura queda? ¿el optimismo?, ¿la resignación?, ¿la ironía?, ¿un agudo sentido del realismo? ¿dejar de ver sexo en Nueva York? creo que optaré por la última.
miércoles, junio 28, 2006
Abandonado por falta de necesidades.
Cuando creé este blg no pensé que me pasaría eso que es tan criticado entre los blogeros: abandonar tu blog. Primero porque es muy fácil escribir cualquier cosa y publicar todos los días, da igual lo que cuentes; desde los problemas cortándote un uña del dedo gordo del pie hasta un ejercicio espléndido de literatura, una foto, un dibujo...el medio acepta cualquier expresión que al dueño se le antoje, la calidad o las ganas de ser bien recibido corren a cuenta de los asiduos al espacio. Así que, como digo, es bastante difícil no tener nada que decir. Y sin embargo aquí estoy, escribiendo después de "ni me quiero acordar cuántos días" de abandono absoluto. Quizás tiene que ver , no con lo que pueda o no decir, sino por qué lo digo aquí. Utilizo este blog cuando no puedo expresarme de otro modo, cuando lo que pienso no puedo más que ponerlo aquí o cuando creo que merece la pena ser colgado. Últimamente no he necesitado expresarme así, y lo que merece la pena lo uso en mi estudio y lo escribo en otros lados. Las risas me las he gastado fuera, y las penas se las he contado a una amiga. Por eso he estado ausente. Incluso lo absurdo, lo insustancial o lo ridículo me han parecido temas de reflexión de los que me he hecho cargo fuera de este espacio. Lo he retomado con el motivo de darme un disculpa a mí misma por haberlo abandonado, y no estoy segura si lo retomaré de nuevo mañana o ya tal vez dentro de un mes cuando tenga la necesidad de disculparme de nuevo. Sea lo que sea me acuerdo todos los días de que está aquí, para servirme en caso de que lo necesite. Al fin y al cabo, para eso lo creé.
sábado, junio 03, 2006
...
-No puede ser, ¿o si?- Marcia se descubrió de repente pensando, dejó de ser por un momento la Marcia de carne y hueso y cayó en la cuenta de ese subconsciente al que normalmente llamamos "Yo". Vió sus pensamientos elaborar una hiriente frase que iba a ir dedicada al camarero que tenía justo en frente y que le había cobrado dos veces de más ya aquella semana. Creyó entrever cómo se agolpaban juntas ideas que tenían que ver con el precio del café al por mayor, de paso algunas relativas al cultivo del cacao y de la hoja de coca, vió barcos transporte cruzar el océano y descargar sus enormes bodegas en algún puerto del norte de Europa, vió hombres musculosos trabajando sin cesar durante horas y grandes grúas que se movían sin tregua de una parte a otra del muelle; vió el trayecto de un trailer hasta la nave insustrial de las afueras de su ciudad, vió paquetes rojos y sobres amarillos en los que imprimían lemas famosos. De repente se acercaron a éstos algunos pensamientos acerca de dónde mandar a la madre del camarero de vacaciones y al mismo tiempo, increíblemente, se le ocurrieron varias ideas acerca de dónde mandar a su propia madre con la que había discutido el martes pasado acerca de la conveniencia de llevar ropa interior de color diferente al blanco; un desastre mayúsculo discutir de ese tema con una católica ortodoxa. Marcia se oyó pensando a sí misma todo esto y también pensando que estaba pensando esto en este mismo momento. Levantó la vista hacia el camarero, plegó la nariz en un gesto muy característico de ella cuando las circunstancias le sobrepasaban, oyó su desesperación agolpándose en forma de imágenes y frases inconexas. Pagó al camarero el precio excesivo que le pedía por el café y salió de allí casi corriendo, aterrorizada, sin saber dónde esconderse de sí misma.
martes, mayo 23, 2006
Lo cómico inevitable
Buenoooo, pos sí, ya va siendo hora Perfecto! En fin, no es que me falte imaginación, ni esté depre, ni me haya salido un novio cubano que no me deje tiempo para sentarme en condiciones...es que...en fin, dejémoslo. Toda gran tragedia tiene un par de momentos desconcertantes, no aquél en los que te identificas con el personaje y crees que te vas a la horca con él (eso está claro que tiene que pasar), tampoco aquél en el que tus emociones hacen piruetas y te mueres de amor por el héroe (eso te pasa a los 15), es ese en el que sin querer , en medio de una trama que sabes conduce a la desgracia, te descubres estirando el labio en un amago de sonrisa, te ríes, y después incluso( si tu moral te permite escapar irrespetuosamente de la tragedia en la que estás) te descojonas. Y es que quizás es inevitable en cualquier género que surja algo miserablemente humano que nos haga reir, incluso cuando la desgracia acecha.Véase Stendhal, Rojo y Negro, 2º parte, XXVII-XXXII. Advertencia: si no has leído todo lo anterior no tiene ninguna gracia.
sábado, mayo 13, 2006
...?
Bueno, parece que ultimamente sólo me mueva del ordenador a la cama, de la cama a dar un paseo, del paseo al ordenador... Y, evidentemente, cuando todo está así acabas sintiendo que necesitas un plan mayúsculo en tu vida. O acabas intentando introspeccionarte porque puede que tanta calma chicha se deba a que la cosa marcha, a que la respuesta no está fuera sino dentro, y a que tienes que buscar aquello que tan bien marcha para reconciliarte definitivamente con eso. También puede deberse a que pases una mala noche muriéndote de frío por querer adelantar los pijamas de verano a pesar de las evidencias climatológicas, te despiertes medio febril, tardes una hora en llegar a tu ordenador y te parezca que las cosas son más elípticas que redondas. Y ante tal contradicción quién no buscaría la respuesta al enigma. Y ni siquiera veo una caja oblonga por los alrededores que me justifique a investigar el asunto. En fin, quién fuera Poe para saberse definitivamente majara!
lunes, mayo 08, 2006
Trozos
Trozos de pensamiento han caído al suelo y se han quedado pegados como chicles rebeldes. No quieren volver a formar un todo con sentido. Han decidido que la vida es demasiado dura para ellos, y han preferido morir en la calle, solos, mutilados, sin voz. Trozos de pensamiento caen todos los días al suelo, y mueren. Si bajas la vista cuando vas andando puede que encuentres, en una idea agonizante, cuál es el secreto del universo.
viernes, mayo 05, 2006
Un millón más una?
Viva el estrés! ya lo decía aquel hombre gordo y siniestro que inventó el capitalismo. Vamos todos a estresarnos, eso sí, con calma por favor. Y es que ahí está el truco, en andar estresado sin darte cuenta de que lo estás, y por ahí es por donde empiezan los verdaderos problemas. Tengo millones de cosas que hacer pero...podría hacer un millón de cosas más una? si? pues ala va, ya tengo un millón de cosas más una que hacer. Y, lo más importante, aunque no las hagas, las piensas, las repiensas, las repasas, las vuelves a repasar, a mirar y a remirar, y así es como el hombre dejó de ser hombre y se conviertió en agenda andante. Viernes 21, 8:52 de la mañana, trabajo del martes que viene; os dejo, me invade el estrés ;)
miércoles, abril 26, 2006
Una idea
Nunca había experimentado el valor real de una idea. Por ella se puede morir, luchar, pasar hambre, conformarse. No había experimentado la sensación de la unidad en el pensamiento, en la creencia en una sociedad más justa. Sea o no verdad, correcta, adecuada, viable...una idea "puede". Cuba es una idea. Hola de nuevo.
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