Buscaba detrás de una mesa de número infinito un objeto de carácter infinito, cuyo origen se localizaba más allá del tiempo y el espacio y de toda capacidad de ser nombrado.
Y se encontró a sí mismo en su forma inconcebible.
domingo, abril 19, 2009
lunes, enero 19, 2009
Era un 18 de enero y el sol brillaba alto. Hacía calor, y se andaba por la calle sin abrigo. Si me hubieran preguntado habría dicho que era primavera. Incluso los árboles parecían creer estar recubiertos de flores y bailaban sus ramas en la suave brisa, alegrándose.
Cómo no sonreir un día de esos, cómo no pensar que el mundo es bello, a pesar de todo.
Era enero, pero el mundo se puso de acuerdo para ser primavera. En mi opinión, el mundo se puso de acuerdo para despedir como se merecía a mi abuela.
Adiós...adiós,
te recordaré siempre.
Cómo no sonreir un día de esos, cómo no pensar que el mundo es bello, a pesar de todo.
Era enero, pero el mundo se puso de acuerdo para ser primavera. En mi opinión, el mundo se puso de acuerdo para despedir como se merecía a mi abuela.
Adiós...adiós,
te recordaré siempre.
miércoles, diciembre 31, 2008
Un año queda atrás. Permanecerá en la memoria y en la carne. Las experiencias y vivencias que trajo se pegan en tu persona para continuar contigo el nuevo año que viene; y son permanentes, como una cicatriz que simboliza tus guerras y alegrías, tus sueños, encuentros y desencuentros, aventuras, esperanzas, cambios, reelaboraciones, pensamientos...
Algunos años, antes de pedir el último deseo, antes de comer la última uva, te soprendes sonriendo. La expectativa del futuro viene impregnada desde el comienzo por un fondo de tranquilidad y felicidad; las que te ha regalado el año que se va.
A veces te sientes tentado de pedir una repetición: "una vez más, por favor", "otra vez, dámelo otra vez". Y entonces te das cuenta de que, a pesar de saber que te has equivocado en muchas cosas, que has sufrido a veces, que otras perdiste de vista toda dirección..., a pesar de eso, lo has hecho bien.
Recuerdo ahora todas esas cosas, pero me pesan más todas las otras que hacen que, al final, la balanza se equilibre. Personas inolvidables, experiencias renovadoras, decisiones, perspectivas nuevas.
Mucho de esto se lo debo a unos pocos compañeros de viaje. Ellos saben quiénes son; trozos de mí ya no me pertenecen, decidí compartirlos con ellos, y nunca he estado tan conforme en un regalo. Espero haber contribuído a hacer de su año uno en el que en el último segundo se escapa la sonrisa.
Sólo me queda decir: "otra vez, por favor". Pero diferente, como no puede más que ser.
Algunos años, antes de pedir el último deseo, antes de comer la última uva, te soprendes sonriendo. La expectativa del futuro viene impregnada desde el comienzo por un fondo de tranquilidad y felicidad; las que te ha regalado el año que se va.
A veces te sientes tentado de pedir una repetición: "una vez más, por favor", "otra vez, dámelo otra vez". Y entonces te das cuenta de que, a pesar de saber que te has equivocado en muchas cosas, que has sufrido a veces, que otras perdiste de vista toda dirección..., a pesar de eso, lo has hecho bien.
Recuerdo ahora todas esas cosas, pero me pesan más todas las otras que hacen que, al final, la balanza se equilibre. Personas inolvidables, experiencias renovadoras, decisiones, perspectivas nuevas.
Mucho de esto se lo debo a unos pocos compañeros de viaje. Ellos saben quiénes son; trozos de mí ya no me pertenecen, decidí compartirlos con ellos, y nunca he estado tan conforme en un regalo. Espero haber contribuído a hacer de su año uno en el que en el último segundo se escapa la sonrisa.
Sólo me queda decir: "otra vez, por favor". Pero diferente, como no puede más que ser.
martes, diciembre 23, 2008
Philly
Es curioso como extendemos nuestros sentimientos hasta que son capaces de adherirse a las piedras. La evocación de un recuerdo que despierta una emoción dura es suficiente para atarnos a las cosas más insignificantes y vanales. Pero a la vez es bonito, y desconcertante. Esta ciudad se viene conmigo, de algún modo, de vuelta a casa.
La echaré de menos a pesar de que en ella sólo quedan ya para mí piedras.
La echaré de menos a pesar de que en ella sólo quedan ya para mí piedras.
jueves, diciembre 18, 2008
American insights
Ella pensaba que vivía bien. Al menos, pensaba que no era pobre. Cogía el autobús todas las mañanas a las 7 dirección downtown y se dirigía a su jornada de 10 horas en la tienda. Durante el trayecto pensaba, bebía su batido de fresa bajo en calorías (aunque ella sabía que no lo era realmente), se limpiaba la suciedad acumulada debajo de las uñas. Llevaba el uniforme en una bolsa de plástico de una tienda de marca; todo el mundo llevaba bolsas con símbolos de marcas, pero nadie en ese autobús llevaba nada de valor dentro. La tenía desde el año pasado, de una vez que la tienda hizo un 70% de descuento. La guardadaba en un cajón de la cocina con el resto de bolsas del mismo tipo. Una pequeña colección. Elegía la bolsa dependiendo del día, del tiempo, del humor. Pero dentro siempre llevaba el uniforme.
Iba abrigada, demasiado. Dos pares de calcetines, guantes, bufanda, gorro, un abrigo muy grande, muy viejo. No se depilaba, nunca, ninguna parte de su cuerpo.
La gente en el autobús no hablaba, no se miraba...tenían la vista fijada en el infinito de la avenida que cruzaba la ciudad. La mayoría olía a nada, u olía mal. No perfumes en ese autobús. La mayoría tenían los dientes y las uñas amarillos, comían mal, dormían en colchones viejos, en casas viejas.
Su cortesía era un signo de obligación, de disimulo. Si no fueran corteses tendrían que decir lo que pensaban, tendrían que preguntar por qué vivían así, por qué de ese modo, por qué todos, del mismo color, en la misma parte de la ciudad. Por qué ella no iba al médico desde hacía 12 años; ya ni se acordaba de preguntárselo, pero está claro que le dolía un pulmón. Pero ese país no estaba preparado para contestar, y nadie sabía cómo hacer esas preguntas. Preguntas indiscretas, maleducadas, en el país más avanzado del mundo, en la tierra de la abundancia. Así que ella no preguntaba, en realidad nunca se le ocurrió hacerlo.
Pero ella pensaba que no era pobre, porque no vivía en la calle.
Iba abrigada, demasiado. Dos pares de calcetines, guantes, bufanda, gorro, un abrigo muy grande, muy viejo. No se depilaba, nunca, ninguna parte de su cuerpo.
La gente en el autobús no hablaba, no se miraba...tenían la vista fijada en el infinito de la avenida que cruzaba la ciudad. La mayoría olía a nada, u olía mal. No perfumes en ese autobús. La mayoría tenían los dientes y las uñas amarillos, comían mal, dormían en colchones viejos, en casas viejas.
Su cortesía era un signo de obligación, de disimulo. Si no fueran corteses tendrían que decir lo que pensaban, tendrían que preguntar por qué vivían así, por qué de ese modo, por qué todos, del mismo color, en la misma parte de la ciudad. Por qué ella no iba al médico desde hacía 12 años; ya ni se acordaba de preguntárselo, pero está claro que le dolía un pulmón. Pero ese país no estaba preparado para contestar, y nadie sabía cómo hacer esas preguntas. Preguntas indiscretas, maleducadas, en el país más avanzado del mundo, en la tierra de la abundancia. Así que ella no preguntaba, en realidad nunca se le ocurrió hacerlo.
Pero ella pensaba que no era pobre, porque no vivía en la calle.
martes, agosto 19, 2008
Te digo:
Have you reckon´d a thousand acres much? have you reckon´d the earth much?
Have you practis´d so long to learn to read?
Have you felt so proud to get at the meaning of poems?
Stop this day and night with me and you shall posses the origin of all poems,
You shall posses the good of the earth and sun, (there are millions suns left,)
You shall no longer take things at second or third hand, nor look through the eyes of the dead, nor feed on the spectres in books,
You shall not look through my eyes either, nor take things from me
You shall listen to all sides and filter them from yourself.
Walt Whitman, Song of Myself, 30-37.
Y me lo estoy diciendo a mí.
Have you reckon´d a thousand acres much? have you reckon´d the earth much?
Have you practis´d so long to learn to read?
Have you felt so proud to get at the meaning of poems?
Stop this day and night with me and you shall posses the origin of all poems,
You shall posses the good of the earth and sun, (there are millions suns left,)
You shall no longer take things at second or third hand, nor look through the eyes of the dead, nor feed on the spectres in books,
You shall not look through my eyes either, nor take things from me
You shall listen to all sides and filter them from yourself.
Walt Whitman, Song of Myself, 30-37.
Y me lo estoy diciendo a mí.
martes, agosto 05, 2008
La nueva mirada desde la web cam
Un extraño fenómeno, altamente significativo, apareció en la vida del hombre como consecuencia del avance de las comunicaciones. Uno que nos permite, en vivo y en directo, live, llevar a cabo un acto que hasta el momento sólo nos era accesible de forma burda y rudimentaria. Y me refiero a la web cam y su efecto renovador en comparación con la imagen reflejada en el espejo. Existe un revelador esquema según el cuál el sujeto sólo es capaz de verse tal y cómo el otro le ve gracias al filtro de dos espejos. Por supuesto, este punto de vista no es de ninguna manera privilegiado, pues, como todo lector de Lacan -o de sus discípulos- sabe, finalmente hemos de pagar el precio de ver en el espejo las cosas no tal y como son, sino tal y como quedan después de este doble reflejo (el jarrón volcado del revés lo vemos finalmente en su posición correcta después del doble reflejo de un espejo cócavo y otro normal); esto implica que la realidad, tal y como es vista por el sujeto, es siempre imperfecta, siempre le falta algo. Retomando el asunto del sujeto, esta doble imagen en el espejo es necesaria, pues supone la reconciliación del sujeto consigo mismo, que es capaz de verse y pensarse a la vez (es decir, es capaz de considerarse sujeto y objeto-sujeto) y además lleva consigo adherida la imagen del mundo alrededor que permite al sujeto contemplar el mundo como totalidad y no como suma de individualidades contingentes (es decir, permite la ciencia). Como decía anteriormente, la web cam se presenta, en todo este entramado, casi como un objeto obsceno, pero no por su carácter pierde la teoría del espejo su validez. Es una queja sistemática de aquella persona que habla contigo mientras la cam está conectada, que dejes de mirar la pantalla y mires a la cam para que ella pueda verte de frente, como en una conversación. Pero la tendencia del sujeto es la de mirar instintivamente a la pantalla donde aparece la imagen que la cam está ofreciendo de él al otro. La fascinación de mirarse uno mismo tal y como el otro le está viendo no ha sido nunca tan cierta como con este aparato a través del cuál, no sólo uno mismo se ve como el "otro" le ve en el mundo real y de nuevo gracias a un doble reflejo (el de la cámara que luego se refleja en la pantalla) sino que además hay efectivamente un otro viendo exactamente esa imagen en su pantalla del ordenador; un otro que no se encuentra físicamente al lado reflejándose y que, de este modo, confiere a la imagen un rasgo de objetividad, nos vemos como cualquiera nos vería. La proximidad entre las visiones de los dos sujetos es absoluta para el que se graba en su pantalla del ordenador, y si a esto le añadimos una doble cam, una por cada sujeto que está conversando, el resultado es ni más ni menos que cuatro sujetos. Dos pensantes, dos sujeto-sujeto/objeto. En estos momentos es casi imposible evitar que cada uno de los conversadores esté manteniendo un diálogo con su propia imagen en la pantalla, relegando al otro al puesto de tercer miembro, casi prescindible. La atracción de dialogar con tu yo-otro que aparece en el universo del "otro" es irresistible, y más teniendo en cuenta la lejanía del tercer sujeto (el otro sujeto real) que, a causa del mismo fenómeno de duplicidad (su cámara web y nuestra pantalla) aparece, al contrario que la imagen propia, como doblemente alejado. La atención se disipa cuando lo que estamos acostumbrados a ver se repite, pero no ocurre así cuando lo que se nos ofrece es un espectáculo privilegiado al espacio del otro cuyos protagonistas somos nosotros. De manera obscena, decía, la cam nos da acceso por primera ver a un yo que no sólo aparece en el espacio, sino en el tiempo, es decir, vivo. Es como contemplar la verdad de lo orgánico, la causalidad de los miembros, mostrada en la pantalla y personificada en uno mismo. Como echar un vistazo al origen del universo. Uno en el que cada uno que mira aparece en calidad de creador, de dios, de ponedor del propio cuerpo. Quizá la imagen más cercana a la actividad de la ciencia, en la que el experimentador posee a sus espaldas o al alcance de su mano el material original que aparece en la pantalla de visión compartida -que posee rasgos de vitalidad- pero sin embargo no puede ver ambos materiales al mismo tiempo. El único objeto real es el propio yo; pero el que queda más allá de la pantalla, el que contempla, también adquiere un cariz fantasmático, de desaparición, ante la imagen móvil del ordenador. Una mirada obcena, voyeurista, es la que nos permite la web cam. Sin embargo, como no, todo juego de espejos refleja algo que no está completo, que está del revés, que es "falso". En este caso destaca como elemento principal -quedando también los otros propios del espejo- el hecho de que el espacio en el que nos vemos ni siquiera refleja la habitación que queda detrás, sino que está construido sobre un vacío, reflejado en un elemento que aparece como independiente, el universo virtual -con todas las implicaciones filosóficas del término- que se pretende mundo nuevo. No es de extrañar, pues, que el hombre quiera explorar y vivir en ese mundo. Ahora bien ¿duplicamos de este modo la falta original, o por fin tenemos una herramienta apropiada para interpretarnos?
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